Era una mañana como cualquier otra la de hoy en el gym... los mamers paseándose presumiendo su musculatura, las mamacitas coquetando con los mamers, los gordis jalándole cañón para quemar grasa, las flaquis levantando peso pluma, todos viéndonos en los espejos que ponen por todos lados viendo cómo trabajan los músculos... Todo normal, pues.
Estaba yo en mi rutina de hombro y brazo cuando veo que empieza un alboroto por la recepción: una mamacita había dejado ahí su celular, se lo encargó al chavo de recepción y ya que se iba pasó a recogerlo y nanai que había celular. No sé cómo es que concluyeron que lo pudo haber tomado un chavo nuevo medio gordis, el cual se había metido al baño. Todos los mamers se acercan a la escena y empiezan a solucionar el problema: "Con unos putazos se arregla todo", "Hay que llamar a la policía", "Yo ahorita subo y hablo con él" (cabe mencionar que el baño se encuentra inmediatamente al subir las escaleras). Total, que el ladrón estaba de plano atrincherado y no salía y no salía, y el dueño del gym que se desespera y que amenaza con traer a la policía. El otro nomás decía que él no tenía nada y la madre, pero no salía del baño. La afectada, temiendo que se deshiciera el ladrón de la evidencia, solo atinaba a decir "nada mas dile que no lo tire al baño por favor!". Total, que en una de esas al fin sale el sospechoso y entran en chinga los mamers al baño y con tan mala suerte del pobre que encuentran el celular ahí. Obvio se pusieron como locos, que cómo era posible que si ahí nunca se pierde nada, que los de siempre son de harta confianza y tal. Yo la verdad pensé que con tanto mamer poniéndole una madrina lo dejarían como santo cristo...
El ladrón que se queda arriba de las escaleras, en vez de haberse ido en chinga y no regresar jamás, cosa que cualquier persona pensante habría hecho, pero no, se quedó ahí con el rostro rojo rojo, que él no había sido y no se qué. Todavía la mami afectada le dijo que se fuera, que ahí muere, y pues al no reaccionar rápido, que llegan como SEIS judiciales -que por cierto, eran brothers del dueño del gym porque se saludaron muy afablemente-, y que suben las escaleras que lo mazapanean y que se lo llevan con semejante llave sobre brazo. Todavía abajo en la calle seguía el escándalo, pero yo la verdad ya no me asomé.
Lo cagado del asunto es que como media hora antes, mientras hacía yo mi cardio, se acercó a mí la señora de la limpieza y al ver mis celulares junto a mí en el piso me aconsejó que los dejara en recepción, que para que no me los robaran! Yo le contesté que muchas gracias por el consejo, pero que siempre los tenía junto a mí porque en cualquier momento me podrían llamar de la oficina. Siempre los tengo ahí junto a mí en el piso o en algún aparato, junto a mi agua y mi toalla. ¿Tendré ahora que colgármelos en la ropa?
Recontrachale.
P.S. Pues sí, se aprobó la despenalización en la Asamblea como bien se veía venir. Ví a Santiago Creel en una entrevista para CNN en la noche y se veía bastante alterado. Dicen que recurrirán a la Corte. No creo que se haga nada. De entrada el sistema de salud federal ya pintó su raya y dijeron que con ellos no cuenten para realizar los abortos.
Cuando cada detalle nuevo, es peor que el anterior
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En los ríos profundos de Arguedas el protagonista habla de sus juegos con
una especie de trompo al que llama zumbayllu, objeto importantísimo para él
y...
2 weeks ago

