
Te quiero muchísimo. Casi nunca te lo digo, por alguna extraña razón, sin embargo, sé que lo sientes. Eres mi ejemplo a seguir y quisiera ser siempre como tú. Afortunadamente no es el 10 de mayo el pretexto para verte, pues nuestra relación es muy cercana y me siento feliz por ello.
Te daré muchos muchos abrazos.
Gracias por ser mi mamá.
Y también, claro, está la otra cara de la moneda:

Hijita hermosa, gracias por convertirme en mamá. Te Amo.
Un abrazo a todas las mamás, mamacitas y madrecitas de la blogósfera. Como diría mi ex: "¿Ves cómo si vales madre?"

