Domingo en la noche, yo ya acostada y empezando a dormirme (soy super dormilona, a las 10 me voy a la cama), suena el teléfono. Me da una hueva espantosa contestar. Que dejen mensaje, pienso. Pasa un rato, no sé cuánto tiempo, vuelve a sonar. Sigo sin contestar. Vuelve a pasar un rato y vuelve a sonar!! Me levanté y contesté bastante adormilada.
-Hola Erika, soy Fulana de Tal del Instituto Electoral, ¿te acuerdas de mí? Fui a visitarte para informarte que habías sido seleccionada como funcionaria de casilla. Solo para informarte que has sido elegida PRESIDENTA DE CASILLA!!! ¡¡Muchas felicidades!! ¿Cuándo te veo? ¿Mañana? ¿el lunes?
Y yo con medio cerebro jetón... ¿qué le contesto? ¿gracias? ¿o sea eso que me está diciendo es buenas noticias? ¿y cómo le digo que mientras más avanzan las campañas más me voy decepcionando de todos? Le dije que me de chance al próximo fin de semana para vernos y empezar mi capacitación.
Creo que el entusiasmo que tenía yo al respecto hace unas semanas se ha esfumado. Traigo en mi Silverio un folleto que me dejó esta chica desde que vino a verme, mismo que no he leído. Podría decir que es porque no he tenido tiempo, pero la verdad es que de haberme interesado más lo habría leído en algún ratito. En fin, sí voy a ir, no pienso echarme para atrás, pero lo haré más por un sentimiento de obligación que de gusto. Qué tristeza.
Christopher Nolan y el fin de la civilización
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*Este ensayo fue publicado con anticipación para mis mecenas en Patreon*
*Para Nelly, que me animó a por fin escribir esto*
Se dice que Grecia es *la...
4 days ago

